facebook FEDDF twitter FEDDF Instagram FEDDF

Noticias

13 de febrero de 2019

Practicar deporte podría reducir el riesgo de padecer cáncer


Fuente: Acierto.com
El cancér es una de las enfermedades cuyo número de afectados no deja de crecer y que se ha convertido en una de las patologías que más preocupa a los españoles. Según el comparador de seguros de salud Acierto.com  se estima que, en los últimos años, el número de casos se ha disparado hasta un 12%, y solo en 2019 se alcanzarán 277.000 diagnósticos.

Hay muchos factores que aumentan el riesgo de sufrirlo, entre ellos los malos hábitos alimentarios, el tabaco o el envejecimiento. En nuestro país, hasta 17 millones de españoles reconocen ser sedentarios, y 7 millones más, no hacer deporte de ningún tipo -ni siguiera salir a caminar-. La prevención, con buenos hábitos, una detección precoz y un tratamiento adecuado  resultan cada vez más eficaces para combatir esta enfermedad. En los tres puntos que se han mencionado anteriormente el deporte resulta clave, porque reduce el riesgo de padecerla y ayuda a los afectados a superarla.

En cuanto a la prevención, hacer deporte podría reducir hasta en un 40% el risgo de padecer algunos tipos de cáncer , como el cáncer de mama, de colon, de útero y de pulmón, por ejemplo. Esto podría deberse a que, al hcaer ejercicio, las personas se alejan de la obesidad, mejoran su capacidad cardíaca y respiratoria y aumentan su calidad de vida.

Las endorfinas, además, ayudan a los pacientes a sentirse mejor y, por lo tanto, a sobrellevar la enfermedad con mejor ánimo. También disminuye la fatiga, incrementa la sensación de vitalidad y favorece el sueño, alterado en muchos pacientes. Además, reforzaría de manera notable el sistema inmune, un aspecto clave en aquellos pacientes que reciben quimioterapia y radioterapia.

Tal es así, que aquellos enfermos de cáncer que hacen deporte viven más. De hecho, se relaciona el ejercicio con el descenso (de hasta el 40%) de la mortalidad. Otro punto interesante es que las personas que se mantienen más activas tras superar la enfermedad tienen casi un 70% menos de posibilidades de recaída que aquellas cuyo estilo de vida es más sedentario.

No obstante, la actividad física debe adaptarse siempre al estado en el que se encuentr el paciente. Las modalidades más recomendables son las aeróbicas. Andar a buen ritmo, nadar, coger la bicicleta o salir a la montaña,  entre otras, ofrecen grandes beneficios.