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DECÁLOGO DE CODIGO ÉTICO DE LA FEDDF - COMITÉ DE ÉTICA DEPORTIVA DE LA FEDDF

INTRODUCCIÓN
           
La FEDDF considera que Actividad Física y la Práctica Deportiva como parte esencial del objeto y finalidad de su propia existencia y quehacer cotidiano; pero no su única actividad. Hace suya la Convención Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad, la proclama, evoca y suscribe como norma de referencia.
 
            El deporte es una actividad sociocultural propia de los seres humanos. Permite el enriquecimiento personal, colectivo y comunitario; y constituye su principal misión como función social destinada a todos sus miembros en el entorno social e institucional donde se desarrolla. Permite el intercambio entre los pueblos, favorece el conocimiento y la relación entre todos sus miembros, sin distinción de credo, raza, nacionalidad, condición social o personal. A la vez que representa un importante factor de integración social, siendo a su vez fuente de disfrute y salud, como de bienestar social y personal, e importante incentivo individual y colectivo de superación y convivencia.
 
           Las pautas de de comportamiento y actitud que se pueden desarrollar mediante la práctica deportiva están llamadas a contribuir y forjar determinadas sensibilidades que favorezcan el respeto a la persona y el medio natural donde habita, como factores esenciales de la convivencia social y la calidad de vida, más allá de la mera observancia de la regulación de la disciplina deportiva y el régimen sancionador deportivo.
 
            La preservación de estos valores generales, hace preciso que la práctica deportiva, en el seno de la Federación, recuperen su origen primigenio como colectividad cooperativa, de mutua e implicada interacción entre sus miembros y la sociedad, hacia el desarrollo más positivo de los propios valores del deporte, toda persona deportista y de todos sus miembros. Por tanto, la observación de las reglas de juego, los reglamentos y la normativa, la lealtad, la ética, el juego limpio, la transparencia y el buena gobernanza deben ser condiciones ineludibles de obligada observancia de toda persona miembro participante de la Federación.
 
MISIÓN
           
En tal sentido, la elaboración del presente Decálogo del Código de Ética Deportiva tiene por objeto ser respetado por toda la comunidad federativa, teniendo en cuenta que todos sus miembros,  en todos y cada uno de sus distintitos estamentos, funciones o actividades que le son propias, próximas o lejanas,  están llamados a la defensa y difusión de sus más altos valores desde la asunción voluntaria de los mismos, no solo en el  propio entorno, sino de todo ámbito social en el que se vinculan, en respuesta  a la tendencia actuales que difunden que, en Deporte, todo vale; porque no todo vale en el Deporte.
 
            Todos los actos humanos individuales y colectivos son susceptibles de valoración, y por esta razón hemos de hallar en su fundamento, desarrollo y consecuencias, el mejor sentido de utilidad individual y colectiva, debiendo perseguir en el mejor de los casos, una contundente y noble forma de contemplar y disfrutar la actitudes humanas frente a las diversas alternativas que el hecho deportivo nos planta, haciendo que el Deporte sea un medio de incomparable valor educativo y  desarrollo general, para hacernos mejores personas, conseguir una Federación de excelencia y una Sociedad mejor. El  Decálogo del Código parte de la consideración de que el compor­tamiento ético es esencial tanto en la actividad como en la gestión deportiva, permite encauzar la rivalidad y la controversia deportiva desde unas pautas diferentes y socialmente aceptables que puedan producir ejemplaridad frente a otras formas de relación social, alcanzando incluso a quienes asistan a una competición deportiva, en su condición de espectadores, quienes también deberán ser informados y formados, para  asumir su cuota de responsabilidad de buen comportamiento como usuarios deportivos.
 
COMPROMISO
           
Para ello, todos los miembros de la Federación deben quedar comprometidos   con los más elementales valores éticos, que contribuyan a la máxima dignidad de su persona y la de los demás,  la mayor honradez de sus actos y el máximo respeto a la legalidad vigente, sin incurrir en manifestación alguna de discriminación, desprecio o deslealtad al sistema legal, las normas de competición  y el conjunto de  derechos de las personas. Sin incurrir en actos o actitud alguna de violencia, racismo o xenofobia, de palabra o de hecho, haciendo prevalecer el uso de la fuerza de la razón, frente a la razón de la fuerza; haciendo prevalecer el logro y superación personal o colectiva frente a los resultados deportivos y haciendo prevalecer como fin último la harmonía de la persona mediante la práctica deportiva, frente a su actividad en la competición. Haciendo de la integración social de las personas con discapacidad y deportistas, objeto de interés general, no solo para las propias personas y deportista con discapacidad, sino también para la propia sociedad en la que se encuentran insertos, pertenecen y alberga.
 
            Las diez líneas directrices del presente decálogo del Código Ético son:
           
1.- Juego Limpio antes, durante y después de la práctica deportiva. Nobleza y lealtad.
2.- Participar para ganar, siempre con deportividad, aceptando con dignidad toda derrota.
3.- Conocimiento y acatamiento de las reglas de juego o competición y participación directa     en la elaboración y concertación de las propias normas y reglamentos deportivos.
4.- Respeto a los adversarios, jueces, autoridades, federativos, espectadores y compañeros.
5.- Promoción de los intereses de la modalidad deportiva o especialidad, por encima de su mera valoración económica o competencial.
6.- Reconocimiento a quienes participen en la buena reputación deportiva.
7.- Erradicación, rechazo y denuncia de la corrupción, las drogas, el racismo, la violencia, las apuestas ilegales y cualquier amenaza para nuestro deporte.
8.- Eliminación, repulsa y denuncia de cualquier tipo de discriminación.
9.- Juego limpio financiero, administrativo y laboral y gobernanza trasparente, responsable.
10.- Investigación, estudio y análisis permanente de la ética deportiva por denuncia o de oficio. Así como la proclama y denuncia de situaciones de hecho o de derechos susceptibles de intervención ética, incluida la dimensión de consumidores y usuarios del deporte, con el propósito de emitir cuantas recomendaciones estime pertinentes.
 
Considerando que si todas las personas tiene derecho a la práctica deportiva, también tienen derecho a que éste se desarrolle bajo los mejores  criterios éticos en salvaguarda del mayor bien jurídico a proteger, que es la dignidad de la persona, ya que antes que deportista, antes que discapacitado, se es sobre todo y ante todo: PERSONA.