PÁDEL

Así es el Pádel

PÁDEL

Incluido en la FEDDF desde el año 2016, el pádel en silla de ruedas se ha mostrado como un deporte en alza. Es un juego que atrae por sus características y por las oportunidades que ofrece a los usuarios. De una parte, la multitud de espacios de juego disponibles a lo largo y ancho del país y, de otra, su fácil y rápido inicio al divertimiento deportivo y social. Así, pueden participar todo tipo de personas: casi cualquier discapacidad, casi cualquier edad... Además, las adaptaciones necesarias para que las pistas existentes puedan ser empleadas en la práctica del pádel adaptado son mínimas, lo que favorece la accesibilidad de los jugadores en silla de rueda a las instalaciones y pistas. En este último caso, la pista adaptada deberá contar con dos accesos de ancho de 1.05 metros como mínimo.
 
Las dimensiones del campo, las características de los cerramientos laterales y traseros y el pavimento… son iguales a los utilizados en el pádel “a pie”.
 
El equipamiento deportivo incluye: la pala o raqueta, de iguales características a las del pádel tradicional (debe ir sujeta a la muñeca con su cordón correspondiente, sin poder cambiar la pala de mano para ejecutar los golpes), la pelota (debe ser de color blanco o amarillo) y, obviamente, la silla de ruedas.
 
Esta silla de ruedas, de tipología similar a las utilizadas en tenis adaptado, se fabrica atendiendo a las características de cada jugador en tamaño, peso y discapacidad, teniendo, por ello, un elevado coste económico. Sus ruedas laterales (ruedas grandes) están inclinadas para evitar, en la medida de lo posible, el vuelco, además, cuenta con una o dos ruedas traseras pequeñas “quitamiedos” que estabilizan la silla, permitiendo al deportista manejarla a gran velocidad, con rápidos giros y haciendo remates sin miedo a sufrir caídas. La silla de ruedas se considera, a efectos de reglamento de juego, parte del jugador. Si es necesario su ajuste o reparación durante el partido, el tiempo puede ser suspendido como máximo 10 minutos.
 
El jugador está ligado a la silla, no está permitido al deportista perder el contacto con la misma, por lo que se emplean sujeciones con cintas o cinturones, evitando así posibles caídas. Los pies estarán igualmente sujetos para impedir que toquen el suelo. El apoyo de los pies en el suelo con claro intento de frenar o impulsar la silla es motivo de penalización.
 
El tanteo de los juegos es el utilizado en el pádel tradicional, es decir, 15, 30, 40 y juego para el primer, el segundo, el tercer y el cuarto punto. Igualmente se aplicarán los términos ya conocidos de set y “tie-break” (muerte súbita).
 
Comenzará el juego con el saque. El jugador botará la pelota contra el suelo y la golpeará con la pala. El golpe de saque se efectuará por debajo de los hombros (en el pádel habitual es por debajo de la cintura) y las ruedas delanteras deberán estar por detrás de la línea de saque. Si un jugador tuviera dificultades para botar la pelota con la mano, podrá utilizar la raqueta. No está permitido cambiar la colocación de saque con movimientos o giros, pero no se considerará cambio cuando se produzcan ligeros movimientos en las ruedas de la silla.
 
En el pádel adaptado, la pelota, tanto en el saque como en el juego, puede botar dos veces antes de ser golpeada por los jugadores (aunque los profesionales prefieren hacerlo al primer bote). Esta modificación del bote extra, se mantiene en el caso del “segundo bote” en el pádel típico (cuando la pelota, después de botar correctamente en el campo propio, sale por encima de la pared del fondo de la pista, por la pared lateral o por la puerta). En el caso del pádel adaptado se traduce en un tercer bote.
 
Y con la pelota ya en circulación y los jugadores evolucionando sobre la pista… ya solo nos queda disfrutar de este deporte, al que su rapidez de movimientos y vistosidad convierten en uno de los juegos más llamativos de nuestros días.