tiro olímpico

Así es el Tiro Olímpico

La práctica deportiva del tiro olímpico dio comienzo en nuestro país en el año 1982 con los objetivos de promover y normalizar el desarrollo de esta modalidad deportiva sin ningún tipo de discriminación. El desarrollo de este deporte exige una serie de cualidades intrínsecas a una buena ejecución de las técnicas de tiro (la concentración, el autodominio o control de uno mismo, los reflejos…) que si bien podemos encontrar en otros muchos deportes, en este que tratamos hoy, se convierten en fundamentales.
 
En el año 2013, en la búsqueda de la integración armónica con las diferentes federaciones unideportivas la Federación Española de Deportes para Personas con Discapacidad Física (FEDDF) firmó un Convenio de Colaboración con la Real Federación Española de Tiro Olímpico (RFEDETO) para poder dar espacio a las modalidades adaptadas de foso olímpico y foso universal que estaban siendo demandadas por un amplio número de tiradores con discapacidad. Para ello la RFEDETO se comprometía a dar cabida a estas modalidades en sus pruebas. Con anterioridad, en el año 2011, se había hecho algo similar con las pruebas de precisión.
 
Básicamente hablamos de un deporte estático en el que se efectúan un número determinado de disparos sobre una diana que estará colocado a una serie de distancias determinadas en función de la modalidad, el arma (pistola/carabina) y el tipo de prueba. El tiro olímpico está considerado como modalidad paralímpica desde los Juegos Paralímpicos de Toronto del año 1976 contando, desde entonces, con tres pruebas masculinas, tres pruebas femeninas y seis pruebas mixtas.
 
Como en todos los deportes adaptados hay una serie de normas pertenecientes a la reglamentación de la competición de tiro que ha habido que adecuar a los diferentes tipos de discapacidad, así mismo una serie de adaptaciones se hacen imprescindibles para su desarrollo.
 
Igualmente las clasificaciones funcionales hacen su aparición en tanto en cuanto hablamos de aunar, en este caso en dos grandes grupos SH1 y SH2, a los tiradores con discapacidad que practican este deporte (con subgrupos “a”, “b” y “c” a los efectos únicamente del control arbitral de respaldos y sujeciones).
 
En la categoría SH1 encontramos a los atletas que pueden sujetar su arma sin problemas y en la SH2 a los deportistas que necesitan adaptaciones para la fijación del arma (esta clase funcional no existe para las pruebas de pistola). Estas dos grandes clases se subdividen a su vez en tres subgrupos que intentan agrupar con mayor precisión a los tiradores que competirán entre sí. Para ser apto para la competición el tirador deberá tener el “minimal hándicap” (discapacidad mínima) previsto en las normas vigentes.
 
Dentro de estas pruebas encontraremos para pistola o arma corta: pistola de aire masculina (P1) y femenina (P2), pistola deportiva mixta (P3), pistola libre mixto (P4) y pistola de aires estándar (P5).
 
Para carabinas o rifles (armas largas calibre 4.5): carabina aire pie masculino (R1), femenino (R2) y mixto (R4) y tendido (R3, R5).
 
Para carabinas calibre 22 tenemos las pruebas de Macth Inglés Mixto (R6), 3X40 masculino (R7) y 3X20 femenino (R8). Igualmente está la prueba R9, mixta, que si bien no es paralímpica (al igual que en pistola la P5), sí se compite en Campeonatos del Mundo, de Europa y Copas del Mundo.
 
Para Foso Olímpico y Foso Universal, más reconocidos como tiro al plato, existen dos tipos de categorías: nivel 1 (SH1) para tiradores de pie y nivel 2 (SH2) para tiradores sentados.
 
 
Juan Gil Espinosa